Cine 100%



"Las obras de arte viven en medio de una soledad infinita, y a nada son menos accesibles como a la crítica. Sólo el amor alcanza a comprenderlas y hacerlas suyas: sólo él puede ser justo para con ellas" (R.M. Rilke)

Temas



Archivos

Enlaces


Se muestran los artículos pertenecientes al tema Actuales.

12/09/2005

Cinderella Man

cinderella-man.jpgDirector: Ron Howard.
Guión: Cliff Hollingsworth y Akiva Goldsman.
Intérpretes: Rusell Crowe, Renée Zellweger, Paul Giamatti.
Música: Thomas Newman.
Género: Drama/Biopic. EE UU. 2005.
Puntuación: ****

Ron Howard ha logrado rodar algo más que una historia de boxeo entusiasmante. Tras los guantes de James J. Braddock se escondía la fuerza de un amor que le llevó a superar los límites de lo que parecía humanamente posible, lo que le ganó el apodo de “Cinderella Man”: el hombre Cenicienta.

Argumento
James J. Braddock (Rusell Crowe) es un boxeador que, al llegar el crack del 29, se ve obligado a colgar los guantes. Sumido en la pobreza trata de mantener a su familia con los pocos recursos que tiene al alcance. Debido a diversas circunstancias, James vuelve a boxear y, dando la sorpresa, luchará por el título mundial de pesos pesados. Todo ello con el apoyo y el amor que le brinda su esposa (Renée Zellweger).

¿Rumbo a los Oscar?
Opiniones las hay de todo tipo. Es cierto que en la taquilla no obtuvo el éxito deseado, pero la historia tiene todos los ingredientes para convertirse en la película aclamada de la todavía lejana ceremonia de los Oscar. Un director popular y afamado, buenas interpretaciones con actores de renombre, una historia de superación teñida de patriotismo y una bonita historia de amor.

Lo que tengo claro es que hacía tiempo que no me entusiasmaba tanto con una película en la que un deporte fuese protagonista. Cierto que se puede recriminar a Howard un desenlace algo previsible en la mayoría de los combates, pero la sorpresa no está siempre al final de estos. Es tal vez el último combate y su previsibilidad el gran fallo del director.

En cuanto a la historia, aunque se le puede echar en cara una leve falta de dramatismo en determinadas circunstancias, consigue mantener al espectador en tensión, relajado o con una lágrima colgando según lo requieran las circunstancias. Todo ello apoyado con una excelente interpretación de Rusell Crowe (ojo, porque huele a nominación para los Oscar), una correcta Renée Zellweger y un estupendo Paul Giamatti en su papel de entrenador.

La música de Thomas Newman es correcta –y buena en los combates- pero carece de cierta fuerza en los momentos más intimistas. Como principal fallo se puede decir que los créditos de comienzo suenan demasiado a Camino a la perdición, película musicada por este mismo compositor.

La fuerza del amor
Pero no todo es boxeo en esta historia. Es más, la historia de amor que se encierra en la película le da su auténtica esencia. O mejor habría que decir “las historias de amor”. Historia de amor esponsal, de amor paternal y de amor maternal. Ese amor queda acentuado por la pobreza en la que se ve sumida la familia Braddock debido a la Gran Depresión que sucedió al crack del 29 en Estados Unidos.

Han perdido todos sus bienes materiales y se ven obligados a luchar día a día por lograr un poco más de comida, un poco más de leche, luz y calor. A este respecto es realmente graciosa la respuesta que Crowe-Braddock da a un periodista en una rueda de prensa, antes del gran combate que le puede dar el campeonato mundial (Braddock: “Ahora sé por lo que lucho”. Periodista: “¿Y por qué lucha?”. Braddock: “Por leche”). Los periodistas no entienden esa respuesta, pero su mujer –que en ese momento está a su lado– no puede evitar esbozar una sonrisa.

El amor vence todas las barreras. Cuando Braddock no puede más en el ring, su mujer y sus hijos acuden a su mente: ha de llevarles algo a casa, y sólo lo conseguirá si sigue luchando y venciendo. Y esa fuerza –casi sobrenatural– le lleva a levantarse después de cada golpe, a pesar de que sus brazos ya no responden, a pesar de que sus costillas se encuentran machacadas.

Escena verdaderamente entrañable es aquella en la que Braddock, viendo la escasez de comida y cómo su hija pide un poco más de comida –cuando ya no queda nada–, le narra lo que ha soñado esa noche: estaba en el Ritz y repetía solomillo, patatas y helado, por lo que se encuentra lleno y no puede con su filete. “¿Tú me ayudarías, Rosie?” Le dice a su hija. Y entonces le sirve su filete a la niña.

Esta es la tónica general de una película que consigue emocionar en el plano humano (a pesar de que no faltan las enormes crisis familiares y los malos momentos) y entusiasmar en el plano deportivo. Un buen trabajo del director Ron Howard.
12/09/2005 16:39 Enlace permanente. Tema: Actuales No hay comentarios. Comentar.

29/08/2005

Million Dollar Baby

million-dollar-baby.jpgDirector: Clint Eastwood.
Guión: Paul Haggis (basado en el relato de F.X.Toole)
Intérpretes: Clint Eastwood, Hilary Swank, Morgan Freeman.
Música: Clint Eastwood.
Género: Drama. EE UU. 2004.
Puntuación: ****

Ganadora de 4 Oscar: Película, Director, Actriz (Hilary Swank), Actor secundario (Morgan Freeman).
Nominada a 3 Oscar: Guión adaptado, Actor (Clint Eastwood), Montaje.

Argumento
Frankie Dunn (Clint Eastwood) es un viejo entrenador de boxeador frustrado por su imposible relación con su hija (a la que no ve desde hace muchos años) y por sus continuos fracasos con los boxeadores. Pero un día aparece Maggie Fitzgerald (Hilary Swank), una mujer deseosa de ser entrenada para alcanzar el éxito en los rings. Frankie se niega al principio, pero acaba accediendo. Ve en ella la imagen de su hija y un rayo de esperanza para su vida solitaria. Pero un brusco giro en la historia hará que todo sea diferente.

Los lazos de sangre: la familia
Tanto el personaje de Frankie como el de Maggie, la boxeadora, se ven atormentados por las relaciones con sus familias. Frankie escribe cada semana a su hija, pero ella le devuelve las cartas sin ni siquiera abrirlas. Siente una culpa atroz que le lleva a una soledad desesperada. Maggie tiene una familia odiosa, de la que intenta huir con su afición al boxeo; la pérdida de su padre le supuso mucho sufrimiento, ya que ni su madre ni sus hermanos son la mitad de lo que aquél fue para ella. De esta manera, Frankie ve en Maggie una posible hija, y ella acaba viendo en él a un padre. Pero a la naturaleza no se le puede engañar: al final de la película, Maggie le hará ver a Frankie que realmente no son padre e hija.

En el desdichado personaje de Frankie se puede ver la enorme necesidad de familia en el ser humano. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que el hombre necesita que le quieran, y la familia es el único lugar en el que se quiere a la persona porque es de la familia, sin ningún motivo más: el amor más desinteresado que existe es el que se da en el marco familiar. Por eso, cuando a una persona le faltan las referencias familiares, cuando no le quiere su familia, sufre una desorientación tremenda. La familia es el lugar al que siempre se puede volver, donde nos recibirán con los brazos abiertos, como en la parábola del hijo pródigo.

Y aquí aparece un problema: ¿qué ocurre cuando la familia está rota? Que el ser humano se rompe. Y este es un tema de una rabiosa actualidad, en la que se plantean nuevos tipos de "familia", que no ven ésta como el núcleo al que siempre se puede volver -núcleo de amor-, sino como un capricho a la carta. Se trata de un grave error. Sin familia, falta el amor; sin amor, el hombre se convierte en un juguete; sin dignidad, se desemboca en situaciones como la que plantea el final de la película. Y aquí entramos en un punto polémico de la película: su ambigüa moralidad.

Moralidad en Million Dollar Baby
Se han oído muchas voces respecto a este punto. Está claro que Eastwood plantea el dilema de la eutanasia en esta película, pero la pregunta es si lo resuelve a favor o en contra de ésta, o incluso con cierta ambigüedad. Los que opinan que se trata de una apología de la eutanasia dicen que su profundo nihilismo y sus nulas salidas al conflicto de la eutanasia le sitúan como claro defensor de esa aberración. Eastwood se apresuró en su momento a decir que él no apoyaba la eutanasia, pero las imágenes no lo dejan muy claro. En cambio, los que piensan que el director habla de lo nefasto de la eutanasia ponen como argumentos su claridad al plantear el problema y los sufrimientos del protagonista ante tal decisión y su negativa entre la relación Frankie=héroe, sino más bien lo contrario. Ambas pueden parecer válidas, pero creo que depende del público.

El cine, normalmente, provoca una reacción pasiva del espectador: éste absorbe cuanto le transmiten. Pero, aún así, el espectador puede ser capaz de poner de su parte una reacción activa, de interiorización de lo que se le transmite. De esta forma, si nos limitamos a una reacción pasiva, la figura de Frankie queda justificada, así como su acción. Con lo cual, se acoge como bueno lo que ha realizado. La conclusión que se sacaría es que la eutanasia está justificada por la vía sentimental: "pobrecita, ¿qué otra cosa le queda que la muerte?". Pero, sin embargo, ante un espectador que ejerce una reacción activa, el enigma sufre de cierta ambigüedad, que puede ser acogida como negativa o bien como una forma de plantear, por contraste, la maldad de la eutanasia.

En cualquier caso, lo que queda claro es que Clint Eastwood siempre adolece de un nihilismo desolador en sus películas, en las que sus personajes no ven salidas a sus miserables vidas, siempre marcadas por acontecimientos traumáticos del pasado.

Valoración técnica
Hay muchos críticos que no han dudado de calificar esta película como la mejor de su director y la mejor del año 2004: una obra de arte, en su opinión. Es cierto que Eastwood lleva a cabo una realización cuidada, como se ve muy poco en el cine actual, pero en mi opinión no se trata de la mejor película del 2004, ni nos encontramos ante una obra de arte impecable. Sí, es buena, pero no es tanto como se han empeñado en decirnos. Aún así, no le quito mérito a su director, que hace un buen trabajo, tal vez herido por la polémica que ha hecho surgir, pero es que con esos planteamientos vitales parece buscarse la polémica. En fin, buena película, muy buenas interpretaciones de sus actores (aunque tal vez resulta excesivo el Oscar a Morgan Freeman) y una cuidada puesta en escena.
29/08/2005 12:56 Enlace permanente. Tema: Actuales Hay 12 comentarios.

14/08/2005

Charlie y la fábrica de chocolate

chocolate-factory.jpgT.o.: Charlie and the chocolate factory
Director: Tim Burton.
Guión: John August (basado en la novela de Roald Dahl).
Intérpretes: Johny Depp, Freddie Highmore, David Kelly.
Música: Danny Elfman.
Género: Fantasía. EE UU. 2005.
Puntuación: ****

Argumento
Charlie Bucket (Freddie Highmore) es el hijo de una familia muy pobre. Su gran sueño es una gigante fábrica de chocolate dirigida por el excéntrico Willy Wonka (Johny Depp) y mantenida en el mayor misterio. Y un día, éste decidirá reunir a cinco niños de todo el mundo y permitirles visitar la fábrica: los afortunados serán los que encuentren los cinco billetes dorados escondidos en cinco tabletas de chocolate Wonka. Charlie y otros cuatro niños se embarcarán en este deslumbrante viaje a través de la fábrica de chocolate más grande y fantástica que existe en la tierra.

Una sátira delirante
A través de su estilo estrafalario y fabuloso, Tim Burton adapta el libro de Roald Dahl con asombroso conocimiento de lo que se trae entre manos. El espíritu del escritor británico palpita tras las imágenes del director de cine americano. Aunque esta vez, Burton cambia su habitual estilo gótico por otro, digamos, mucho más barroco: plagado de asombrosos delirios visuales continuamente. Jardines hechos de caramelo y chocolate, enormes salas donde se bate la leche o se prueban nuevos sabores, extrañas máquinas y probetas donde se crean dulces revolucionarios, ardillas adiestradas pelando cacahuetes de forma autómata…

Pero el centro de la película no está en su casi circense pero magnífica puesta en escena, sino en lo que quiere transmitir. El director, recogiendo el guante del escritor del libro, ironiza sobre alguno de los efectos negativos en una mala educación de los hijos. Nos habla de cosas como la enorme influencia –mala, sin duda alguna– que el exceso de televisión y videojuegos tiene en los niños, la nefasta imagen del padre cumple-caprichos o la gula desenfrenada de comida, premios y, en definitiva, todo aquello que sea material y conlleve una especie de soporífero bienestar. Se nos presenta de esta manera a unos niños que realmente no lo son –así lo expresó Roald Dahl en una entrevista que le hicieron hace muchos años– , y que han perdido el encanto por las cosas asombrosas. Y en contraposición a esos niños está el protagonista: Charlie Bucket, un verdadero niño, ya que no se encuentra inundado de juguetes caros, el último boom en videoconsolas, premios, comida, caprichos… cosas materiales, en general; sino que ha sido educado en la austeridad y en el sacrificio por los demás.

Tim Burton siempre nos invita en sus películas a que pensemos –nosotros, los que nos decimos adultos– si somos como niños, si somos capaces de meter una chispa de fantasía en nuestro día a día, si somos personas que todavía disfrutan de los inagotables encantos que rodean nuestra vida o si, por el contrario, nos comportamos como viejos sin ilusión y sin capacidad de asombro. Porque esta película, aunque en su origen es un cuento para niños, está dirigida a los adultos, a cada uno de nosotros.

El valor de la familia
Encontramos todavía un aspecto más al ver esta película: el valor de la familia. El director aborda esta cuestión de un modo tierno, mediante la pobre familia Bucket. Los padres, los cuatro abuelos y Charlie viven en una casa enana con recursos casi inexistentes; pero eso no es obstáculo para su felicidad, basada en el amor mutuo y en la compresión del otro. De esta forma no nos encontraremos con continuas disputas o infelicidades porque falten camas para todos o porque se hace duro llegar a fin de mes. Al contrario, el ambiente verdaderamente familiar que reina en esa casa es todo lo que necesita Charlie y lo que le llevará, al final de la película, a declinar la posibilidad de una vida rodeada de facilidades materiales a cambio del amor de la familia. Y será esto lo que haga que Willy Wonka redescubra el valor de la familia y se reconcilie con su padre.

Creo que merece la pena felicitar a los dos genios que han hecho capaces de que veamos esta maravilla en las pantallas: gracias, señor Dahl; gracias, señor Burton.
14/08/2005 16:51 Enlace permanente. Tema: Actuales Hay 2 comentarios.

23/05/2005

Star Wars. Episodio III: La venganza de los Sith

revengesith.jpgT.o.: Star Wars. Episode III: Revenge of the Sith
Director y guionista: George Lucas.
Intérpretes: Hayden Christensen, Ewan McGregor, Natalie Portman, Ian McDiarmid.
Música: John Williams.
Género: Aventura/Acción. EE UU. 2005
Puntuación: ***

Argumento
Película que completa la histórica saga de la Guerra de las Galaxias. Enlaza los episodios de la nueva trilogía con la antigua. Anakin Skywalker (Hayden Christensen), casado en secreto con Amidala (Natalie Portman), lleva a cabo en su interior una lucha entre la Fuerza y su lado oscuro. Tendrá que tomar la decisión de escoger entre ver morir a su mujer en el parto del hijo que esperan o salvarla mediante el poder del lado oscuro de la Fuerza. De esta manera presenciamos la conversión de Anakin en Darth Vader, uno de los momentos más esperados por los aficionados.

Valoración: el fin de una saga
Tras los pufos de Lucas en los episodios I y II, parece que el director se vuelve a reconciliar con sus millones de aficionados al cerrar la saga galáctica. En el camino deja muchas decepciones, aunque ya digo que esta vez ha dado un salto de calidad. Mientras en los episodios I y II no nos ofreció más que una serie de efectos especiales sin una historia interesante ni personajes elaborados, en “La venganza de los Sith” conjuga los efectos con una historia más profunda y unos personajes más trabajados.

En la primera escena, Lucas nos pega al sillón con una escena de una espectacularidad sorprendente: se trata de una batalla galáctica, pero nuestros ojos no son capaces de abarcar la inmensidad de la pantalla. Uno se pregunta entonces si lo que nos espera es otra serie de alardes de efectos. Pero pronto se plantea el dilema de Anakin y su influencia del lado oscuro. Aquí se encuentra el principal gancho de la película, donde desarrolla su tema central.

La evolución de Anakin está bien conseguida. El momento de la elección se da en una escena verdaderamente trágica, en la que Anakin “vende su alma” al “Diablo” (Lord Sidius, el gran lord de los Sith, enemigos de los Jedi). Y como alma que se vende al diablo, Anakin no sólo no conseguirá su objetivo, sino que se convertirá en un ser despreciable y de una maldad inigualable: Darth Vader. Tras las promesas del mal siempre se encuentra el engaño. Y es que no es difícil comparar a Lord Sidius con el Diablo y el lugar de la lucha final entre Obi Wan Kenobi (Ewan McGregor) y Anakin con el mismísimo infierno.

Hay además una o dos escenas más que ponen los pelos de punta y que están realmente conseguidas, gracias a un apoyo impagable de la excelente música de John Williams.

Al terminar de ver la película, los grandes aficionados de Star Wars se preguntarán si todo ha acabado y querrán, seguramente, que alguien siga con la saga. Pero yo animo a que se mire hacia atrás y se descubra el fracaso (si no económico, sí cinematográfico) de las dos películas anteriores a esta última. En definitiva, hay que saber dónde está el punto final, porque ya es bastante la experiencia que nos dice que una mala continuación puede hacer mucho daño a un buen trabajo (véase el ejemplo de Matrix).

Por último, hay que decir que Lucas ha conseguido cerrar todo el círculo sin dejar un cabo suelto: desde la existencia de Darth Vader hasta el más nimio detalle como la separación de los hermanos Luke y Leia o la presencia de Obi Wan Kenobi en el planeta en el que alojan a Luke.

Efectos especiales: ¿lastre o pedestal?
Nuevamente surge la pregunta eterna sobre este tipo de películas: los efectos especiales, ¿mejoran la película o, por el contrario, hacen que se nuble una posible historia? Creo que la pregunta es, muchas veces, mal planteada. Los efectos especiales en sí no constituyen un factor para el éxito ni para el fracaso.

El problema surge cuando los efectos son el fin de una película, es decir, cuando cobran tanto protagonismo que hacen imposible el desarrollo de una historia. Este es el caso de los ya citados pufos de Lucas. Y, lógicamente, a esta lista se sumarían montones de películas que no nos dicen absolutamente nada en dos horas.

Pero en “La venganza de los Sith”, se despliega una cantidad ingente de efectos especiales sin desmerecer la historia. Es más, aunque sí es cierto que tal vez sobra alguna fantasmada, los efectos no ocupan el primer plano en esta película, por muchos escenarios artificiales que haya.

En definitiva, que los efectos son sólo la cáscara de una película. Y tan absurdo sería intentar alimentarse con una cáscara como hacer de los efectos especiales el fin de una película. Lo importante de una película es su historia, es decir, sus personajes.

La música: John Williams
Mención especial merece el compositor John Williams por un trabajo excelente que hace algo mejor a las imágenes. Hay varios momentos verdaderamente sublimes con un uso espectacular de la orquesta y los coros. Éstos últimos dan un matiz muy logrado de épica que envuelve la película. La intención de Williams es la misma que la de Lucas: enlazar las dos trilogías. Por eso oímos temas de ambas, pero siempre de una forma diferente, y también temas nuevos. De hecho, al final de la película podremos escuchar una breve alusión a la famosa Marcha Imperial, que lógicamente no habíamos escuchado en la nueva trilogía.
23/05/2005 19:48 Enlace permanente. Tema: Actuales No hay comentarios. Comentar.

06/03/2005

La Terminal

terminal1.jpgT.o.: The Terminal
Director: Steven Spielberg.
Guión: Sacha Gervasi, Jeff Nathanson.
Intérpretes: Tom Hanks, Catherine Zeta-Jones, Stanley Tucci.
Música: John Williams.
Género: Comedia/Drama. EE UU. 2004.
Puntuación: ****

Argumento
Viktor Navorski (Tom Hanks) es un extranjero de la república de Krakozhia -un país imaginario del este de Europa- que llega al aeropuerto de Nueva York. Pero en su país ha estallado la revolución y quedan cancelados todos los pasaportes de sus habitantes. Por tanto, Viktor se verá obligado a pasar meses y meses en la terminal de tránsito internacional, a la espera de que termine la guerra en su país, a la espera de poder entrar en Nueva York. En la terminal conocerá a buenos amigos y a una estresada azafata (Catherine Zeta-Jones), con la que surgirá el amor.

Valoración
Buena película de Steven Spielberg en un asalto del director a algo muy parecido a una comedia, aunque tiene ciertos tintes de drama y en algún momento podrá sacar una lagrimilla al espectador. Consigue transmitir un ambiente de cierta desolación en el personaje, pero lo hace con un aire muy desenfadado y el resultado es brillante.

El lema de la película da lugar a interesantes reflexiones, reflejadas en parte en la película: "La vida es esperar" (Life is waiting). Y este lema presenta varias caras distintas, desde el optimismo de Viktor -a pesar de la dureza de su situación- al fatalismo de la azafata interpretada por Zeta-Jones, pasando por la alegre -y a la vez, algo angustiosa- vida de los empleados del aeropuerto que intiman con Viktor.
A la vez se nos muestra la relación que mantiene Viktor con el comisario de aduanas del aeropuerto, el señor Dixon (Stanley Tucci). Una relación muy curiosa que nos puede hacer pensar sobre el deber y la obligación en el trabajo, a la vez dentro de una cierta flexibilidad, ya que el comisario llega hasta extremos insospechados por culpa de su rigidez.

Excelente actuación de Tom Hanks, que borda un papel complicado con una solvencia extraodinaria. Sin duda alguna, una de las mejores interpretaciones del año 2004, aunque la Academia de los Oscar se siga tapando los ojos en ciertos momentos. Un diez a Tom Hanks.
06/03/2005 19:58 Enlace permanente. Tema: Actuales Hay 2 comentarios.

20/02/2005

El Bosque

village2.jpgT.o.: The Village.
Director y guionista: M.Night Shyamalan.
Intérpretes: Bryce Dallas Howard, Joaquin Phoenix, Adrien Brody, William Hurt, Sigourney Weaver, Brendan Gleeson.
Música: James Newton Howard.
Género: Drama/Suspense. EE UU. 2004.
Puntuación: ****

Nominada a 1 Oscar (Banda Sonora Original).

Argumento
Una pequeña aldea de época vive aislada del mundo. Está rodeada por un bosque en el que viven unas terribles criaturas con las que han realizado un pacto: ellos no entrarán en el bosque y las criaturas no saldrán de allí. Y en la desasosegada quietud del pueblo, una chica ciega muy viva, Ivy (Bryce Dallas Howard), se enamora del tímido Lucius (Joaquin Phoenix). Este romance les hará intentar atravesar el bosque para llegar a la ciudad: un mundo desconocido.

Valoración
Lirismo y profundidad son las piedras de toque de una película delicada y detallista. Estamos ante un cuento de hadas, una utopía, una experimentación con el ser humano ante el dolor, el sinsentido de la violencia y el engaño vital como respuesta a ambos.

El romance de Ivy y Lucius cargará la película con su trama y su amplia metáfora. Los personajes, esbozados con un talento indiscutible, esconden en sí el simbolismo que Shyamalan despliega. Así, la ceguera de la cándida Ivy nos habla tal vez de la ceguera del hombre ante los momentos de dolor –contrastando así el valor de Ivy con la engañosa cobardía del “Consejo” del pueblo–, y la timidez del joven Lucius quizá nos esté diciendo algo sobre el carácter inocente de la gente sin culpa –esos de los que huye el “Consejo”–. Y un personaje misterioso como Noah, un joven con una enfermedad que le hace ser un niño, nos susurra a gritos lo absurdo que puede llegar a ser el hombre cuando no tiene en su mente una guía para sus actos.

La cuidada ambientación nos quiere expresar que lo que tenemos ante nuestros ojos tal vez no sea muy real por ser un cuento de hadas o tal vez es la realidad camuflada en una bella metáfora. El inteligente juego cromático nos cuenta cosas muy interesantes. El “color prohibido”, el rojo, se convierte en un símbolo del dolor asfixiante; y el amarillo, el “color seguro”, tiene un significado muy especial: el mismo Van Gogh utilizó profusamente ese color cuando quería dar una sensación de normalidad; pero ¿qué normalidad puede haber en un pobre desequilibrado? ¿qué normalidad puede haber en una aldea torturada por su pasado y ahogada por su futuro? Ese “color seguro” nos hace ver la desasosegada vida de la aldea, camuflada en un simple color.
Y, por último, se encuentran diálogos de una calidad insuperable en películas contemporáneas, en especial, la lírica y bellísima escena en la que Ivy y Lucius hablan, discuten y se declaran su amor en el porche de la casa de ella.

En definitiva, una poesía en imágenes, tal vez levemente resentida por una excesiva atención a la aparición de una “criatura” al final de la película. Pero creo que al hablar de Shyamalan hablamos de un director con futuro y, sobre todo, con muchas propuestas interesantes ante el creciente vacío del cine actual.

Música
Compuesta por James Newton Howard y nominada a los Oscar. Es una delicia para los oídos, y nos mete de una forma genial en la película y, teniendo en cuenta que la protagonista es ciega, nos intenta decir con emotivas melodías lo que Ivy no puede ver. Usa el solo de violín (Hillary Hahn), sorprendiendo gratamente. Una unión entre música e imágenes que maravilla, y en algunas escenas roza la perfección.
20/02/2005 20:00 Enlace permanente. Tema: Actuales No hay comentarios. Comentar.

13/02/2005

Los chicos del coro

choristes2.jpgT.o.: Les choristes.
Director y guionista: Christophe Barratier.
Intérpretes: Gérard Jugnot, François Berléand, Jean-Baptiste Maunier, Maxence Perrin.
Música: Bruno Coulais.
Género: Drama. Francia. 2004.
Puntuación:****

Nominada a 2 Oscar (Película de habla no inglesa, Canción: "Vois sur ton chemin").

Argumento
Clément Mathieu (Gérard Jugnot) es un profesor de música que va a parar a un reformatorio francés de la década de los 40, dirigido por un rígido director (François Berléand). Al principio, se enfrentará a una terrible situación, con alumnos conflictivos, bastante pequeños (el mayor tendrá unos 14 años). Formará un coro que cambiará completamente la vida en el reformatorio, descubriendo especialmente a un chico con una voz angelical (Jean-Baptiste Maunier).

Valoración
Obra maestra en la que Barratier se estrena como director. Maravilla técnica y, aún más, maravillosa historia. Es difícil ver una película como esta en la actualidad. Sus personajes son estupendos, interpretados de manera sorprendente, destacando por encima de todos el solista Morhange (Jean-Baptiste Maunier) y el pequeño Pépinot (Maxence Perrin), que emocionan, como lo hace toda la película.

Música
Compuesta por Bruno Coulais. Es uno de los pilares de la película y está en todo momento presente. No pasa desapercibida, plasmada en unas estupendas voces en el coro de la película. Melodías sencillas, pausadas y evocadoras, con una fuerte carga emotiva, que consiguen realzar la estupenda historia.

Comentarios
Encantadores personajes, sobre todo el pequeño Pépinot, que arranca una sonrisa tierna del espectador. Morhange... ¡qué decir de este fabuloso personaje! Al final uno parece haberse encariñado de este chiquillo. Y el fabuloso Clément, que consigue llevar su alegría interna a la dureza diaria del reformatorio y que demuestra que la música puede cambiar muchas cosas, incluidas las almas de los hombres.
13/02/2005 20:01 Enlace permanente. Tema: Actuales No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]