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28/07/2005
Blade Runner Director: Ridley Scott. Guión: Hampton Fancher y David Peoples (basado en la novela de Philip K. Dick). Intérpretes: Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young. Música: Vangelis. Género: Ciencia-ficción. EE UU. 1982. Puntuación: ****Nominada a 2 Oscar: Dirección artística, Efectos especiales. Nominada a 1 Globo de Oro: Banda Sonora. Diversos premios y nominaciones internacionales. ArgumentoLos Angeles: 2019. El hombre ha creado a los replicantes, criaturas más perfectas que los hombres, pero con una vida limitada a los 4 años desde su creación. Usa a estos replicantes como esclavos en las colonias del exterior del planeta. Pero cinco de ellos se escapan y Deckard (Harrison Ford), agente Blade Runner encargado de eliminar replicantes, será obligado a acabar con ellos. En este contexto, se darán distintas relaciones del protagonista con los replicantes y se abrirá un importante interrogante semi-filosófico. Valoración: ExistencialismoEsta película consigue hacer una pregunta cuanto menos interesante. ¿Es el hombre una criatura como el replicante, que tras vivir unos pocos años -no nos engañemos, sean 80 ó 20, son pocos- moriremos y no habrá nada más? La frase que le dice un agente a Deckard resulta esclarecedora al respecto, cuando le habla de una replicante que morirá en breve, pues así está escrito en su organismo: "Lástima que ella no pueda vivir, pero ¿quién vive?". En la película se da la siguiente visión: "aprovecha tu vida, porque es muy corta y, cuando mueras, todo habrá terminado". En la escena en la que quedan enfrentados el 'creador' de los replicantes y uno de éstos queda más o menos planteada la tesis de la película mediante el reflejo de creador=Dios, replicante=hombre: el Creador, cruelmente, diseña sus criaturas y las deja vivir, las deja saborear lo bueno y lo malo... pero sólo por un poco de tiempo, luego mueren y nada queda de ellos. Desde luego, se trata de una tesis puramente existencialista, en mi opinión alejada de la realidad. Aunque bien es cierto que consigue plantear el interrogante de si hay algo tras la muerte. Lo que queda claro al verlo es que esa opción que presenta la historia está llena de algo un tanto absurdo... tal vez una especie de irracionalismo vitalista cercano a Nietzsche; de hecho es fácil comparar 'la muerte de Dios' de la que hablaba el filósofo alemán con la muerte del creador de replicantes a manos del replicante Roy. De esa manera, cabe la posibilidad de abrazar la opción existencialista e irracionalista que plantea el film o bien pensar en lo absurdo que resulta tal posición y preguntarse: "¿hay algo realmente tras la muerte?". Sólo hay dos posibilidades: sí o no. Si fuese no, la situación es exactamente la misma que plantea la película: haz lo que te dé la gana, disfruta de lo poco que puedas vivir... pero, si realmente no se cree en algo más allá, todo carece de sentido. Si la respuesta es sí, entonces uno se da cuenta de que todo cobra un sentido; como decía Máximo en Gladiator: "lo que hacemos en esta vida, tiene su eco en la eternidad". Y es bien cierto. Y también destacar el interesante monólogo del replicante Roy antes de su muerte, que resulta ser la postura que adopta alguien que vive esa visión existencialista: "He visto cosas que vosotros los hombres no creeríais. Atacar naves en fuego en el cinturón de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhauser. Todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir". Valoración técnicaLa historia está inmersa en un ambiente tremendamente sórdido que es capaz de subrayar esa intención tan existencialista que se esconde tras la cinta. La sordidez nos viene a decir: "mira qué horrible es este mundo, mira qué cruel es quien nos ha dejado aquí abandonados". Pero no hay que olvidar que esa sordidez viene por culpa del hombre, ya que es él quien hace perder al mundo su belleza (aunque también es él quien da un sentido a todo lo que nos rodea, no nos olvidemos de eso). Como película de ciencia-ficción, cuenta con unos trabajados efectos especiales que, ciertamente, para lo que había en 1982, están muy logrados. No en vano, estuvieron a punto de lograr el Oscar en este apartado, que fue a parar a E.T.. Aunque es mejor no tener en cuenta algunas cosas, como los coches, que parecen más bien de papel-cartón... En definitiva, buen trabajo de un Ridley Scott que poco después se vendería al comercialismo barato, aunque es bueno tener en cuenta cuál es la visión que se plantea del interrogante abierto por la película.
06/05/2005
Cyrano de Bergerac Director: Jean-Paul Rappeneau. Guión: Jean-Claude Carrière y Jean-Paul Rappeneau. Intérpretes: Gérard Depardieu, Anne Brochet, Vincent Perez, Jacques Weber. Música: Jean-Claude Petit. Género: Drama. Francia. 1990. Puntuación: *****Ganadora de 1 Oscar (Vestuario). Nominada a 4 Oscar (Película de habla no inglesa, Actor, Dirección artística, Maquillaje). Ganadora de 10 César, entre ellos Mejor Película y Mejor Director. Nominada a 3 César. Ganadora de multitud de premios europeos y americanos. ArgumentoBasada en la obra de teatro de Edmond Rostand. Cyrano de Bergerac (Gérard Depardieu), poeta y espadachín, hombre de pluma y espada, está enamorado de Roxane (Anne Brochet). Pero su enorme y fea nariz le cohibe hasta puntos extremos. Roxane se enamora de un mosquetero del escuadrón de Cyrano: Christian (Vincent Perez). Al enterarse, Cyrano decidirá ser la voz del poco imaginativo Christian; éste pondrá su bello rostro, Cyrano las palabras poéticas que, a través de cartas, herirán de profundo amor el corazón de Roxane. Valoración: La imagen del bohemio"Ese es mi vicio, me gusta provocar, adoro ese suplicio. ¿Qué quieres que haga? ¿Buscarme un protector? ¿Un amo tal vez? ¿Y como hiedra oscura que sube la pared medrando sin lira y con adulación? ¿Cambiar de camisa para obtener posición? ¡No, gracias! ¿Dedicar, si viene al caso, versos a los banqueros? ¿Convertirme en payaso? ¿Adular con vileza los cuernos de un cabestro por temor a que me lance un gesto siniestro? ¡No, gracias! ¿Desayunar cada día un sapo? ¿Tener el vientre panzón? ¿Un papo que me llegue a las rodillas con dolencias pestilentes de tanto hacer reverencias? ¡No, gracias! ¿Adular el talento de los canelos? ¿Vivir atemorizado por infames libelos y repetir sin tregua: ¡Señores, soy un loro, quiero ver mi nombre escrito en letras de oro!? ¡No, gracias! ¿Sentir terror a los anatemas? ¿Preferir las calumnias a los poemas? ¿Coleccionar medallas? ¿Urdir falacias? ¡No, gracias! ¡No, gracias! ¡No, gracias!... Pero cantar, soñar, reír, vivir, estar solo, ser libre, tener el ojo avizor, la voz que vibre, ponerme por sombrero el universo por un sí o por un no, batirme o hacer un verso; despreciar con valor la gloria y la fortuna, viajar con la imaginación a la luna, no pagar jamás por favores pretéritos, renunciar para siempre a cadenas y protocolo; posiblemente no volar muy alto, pero solo." En tan sencillo y, a la vez, interesante párrafo que Cyrano recita tras rechazar al cardenal Richelieu como protector, se encuentra el auténtico meollo de la triste y emocionante historia de este poeta amante de la espada. Es la imagen del bohemio: la soledad, los versos, una vida sin cadenas y sin compromisos, una vida sin gloria, pero vivida hasta su última consecuencia... En esta figura nosotros hemos de preguntarnos: ¿qué es en lo que quiero imitarle y en lo que he de evitarle? Las respuestas pueden ser múltiples, pero yo sólo daré una que a mi juicio es no sólo la más razonable, sino grata y prometedora. Desde luego que "cantar, soñar, reír, vivir o hacer un verso, viajar con la imaginación a la luna" son panoramas encantadores, pero "estar solo, renunciar para siempre a cadenas y a protocolo, posiblemente no volar muy alto, pero solo" es algo engañoso. Bien es cierto que a veces esto último se nos puede presentar como una atractiva solución a nuestros fracasos, pero no hemos de dejarnos llevar por la simple sencillez y comodidad, no en algo tan importante como nuestra vida. Las cadenas del compromiso son cadenas que nos servirán a un plazo más o menos largo a volar muy alto: "volé tan alto, tan alto, que le di a la caza alcance". Y ello no es lastre para que podamos "cantar, soñar, reír...", sino más bien acicate. El orgullo y el perdónOtra característica que luce en este Cyrano es el orgullo. Sus últimas palabras antes de morir hacen precisamente referencia a su orgullo intacto, a pesar de sus numerosos enemigos. El orgullo como actitud vital. Y aquí viene a unirse lo ya citado anteriormente: "posiblemente no volar muy alto, pero solo". El orgullo es algo que hemos de mantener en nuestra vida; el orgullo es algo necesario. Pero en Cyrano lo vemos expresado en su máxima potencia, algo dañino para el hombre. Aquí entra el papel del perdón. Y, ante todo, el perdón a uno mismo, en aras a poder vivir en paz con quien hemos de vivir toda nuestra vida: con uno mismo. En Cyrano vemos a un personaje emocionante, brillante, con el que uno se puede identificar, algo que no es malo, sino bueno. No quiero con todos estos comentarios hacer pensar que Cyrano es un desgraciado: no, pero sí que le falta algo importante. En definitiva, Cyrano es una película grandiosa, una adaptación del teatro maravillosa y una historia que merece la pena ver más de una vez, y hacerlo casi con reverencia.
27/04/2005
Amadeus Director: Milos Forman. Guión: Peter Shaffer. Intérpretes: F.Murray Abraham, Tom Hulce, Elizabeth Berridge. Música: Wolfgang Amadeus Mozart. Género: Drama. EE UU. 1984. Puntuación: *****Ganadora de 8 Oscars (Película, Director, Guión adaptado, Actor -Murray Abraham-, Vestuario, Dirección artística, Maquillaje, Sonido). Nominada a 3 Oscar (Actor -Tom Hulce-, Fotografía, Montaje). Ganadora de decenas de premios internacionales (BAFTA, American Critics, Globos de Oro, David di Donatello...). ArgumentoBasado en una leyenda que atribuye al compositor Salieri la muerte de Mozart, describe la llegada de éste a Viena y cómo Salieri, compositor de cámara del Emperador, ve peligrar su puesto por el talento del joven Mozart y decide acabar con él. ValoraciónSencillamente genial. Dejando aparte la veracidad histórica, que puede ser perfectamente puesta en duda, la película describe de una manera sensacional la relación entre dos buenos compositores, cuando uno de ellos el mayor genio musical que Dios ha traído al mundo. Ante esta superioridad, a Salieri le corroe la envidia, porque un ser humanamente despreciable ha sido objeto del máximo don musical y está dispuesto a resolver eso con el asesinato. Pero la cinta no se queda ahí, sino que aborda el mundo de la creación de música de forma sublime, presentándonos escenas como aquella en la que Mozart dicta el Réquiem a Salieri mientras suena de fondo... ¡Espectacular! El personaje de Mozart puede resultar chocante, ya que todos nos lo imaginamos como un ser erudito (como nos imaginamos a todos los compositores de música clásica); y esta película hace saltar esa imagen en pedazos. Hay que decir que esa interpretación del personaje está basado en una leyenda, aunque no sólo en eso; porque se sabe que Mozart murió de "una extraña fiebre", que se ha interpretado como una insuficiencia renal, lo que nos puede hacer pensar en que posiblemente tuviese excesos con la bebida. Pero bueno, el objetivo de esta crítica no es valorar el personaje histórico, sino el representado en la película. Sobre este punto, se observa una decadencia cada vez más absoluta del personaje, con un final que raya el patetismo total. Algunas escenas pueden hacerse algo pesadas, y me refiero a esas en las que se representa un pequeño fragmento de alguna ópera del compositor, pero creo que a pesar de su larga duración (dos horas y media) no se hace nada excesiva por el manejo de la delicadeza artística junto con la intriga. Y en cuanto a las escenas referidas, no creo que sobre ni un solo segundo: mediante esas imágenes se nos muestran también las impresiones ante la obra de, por ejemplo, Salieri o el Emperador. Demuestra una exquisitez musical casi perfecta esta película y hace ver que los productos de calidad también pueden haber contado con un interesante presupuesto. Sobre la puesta en escena, qué decir: magnífica. Son decenas las películas que se han rodado sobre esta época, pero creo que pocas las que consiguen una ambientación tan sutil (que compararía con el Cyrano de Jean-Paul Rappeneau) y una dirección artística tan elaborada y conseguida.
26/02/2005
La lista de Schindler T.o.: Schindler's list Director: Steven Spielberg. Guión: Steven Zaillian. Intérpretes: Liam Neeson, Ben Kingsley, Ralph Fiennes. Música: John Williams. Género: Drama/Campo de concentración. EE UU. 1993. Puntuación: ****Ganadora de 7 Oscar (Película, Director, Guión adaptado, Fotografía, Banda Sonora Original, Montaje, Dirección artística). Nominada a 5 Oscar (Actor -Liam Neeson-, Actor de reparto -Ralph Fiennes-, Vestuario, Sonido, Maquillaje). No recomendada a menores de 15 años. ArgumentoDurante la II Guerra Mundial, un empresario alemán, Oskar Schindler (Liam Neeson), decide sacar a flote una empresa siderúrgica con empleados judíos en Cracovia. De esta manera, consigue mano de obra barata y, aprovechando la poca competencia, pronto empieza a ingresar grandes cantidades. Pero las cosas empiezan a cambiar cuando su gerente (Ben Kingsley), también judío, le hace ver a Schindler el horror del holocausto y le pide su ayuda. Así, Schindler salvará a un buen número de judíos mediante la contratación en la empresa. ValoraciónEsta es, sin duda, la más importante y representativa de la enorme saga de películas sobre el holocausto. Es muy exhaustiva y explícita, y todo el torrente de películas sobre judíos que ha venido después no son más que notas al pie de página de esta película. Dramática, sin lugar a dudas, y bien planteada la situación. Se subraya un cambio del protagonista -que al principio de la película sólo busca su enriquecimiento- manifestando así la solidarización con las víctimas del horror. Algo que no se le puede negar a Spielberg en esta película es una cuidada exquisitez formal, empezando por el atrevido uso del blanco y negro durante toda la película (habiendo una pequeña excepción muy curiosa). Y tampoco se le puede negar un magnánimo tema de fondo, que es más bien el salvar vidas humanas, mucho más allá de si son judíos o no. Pero lo que sí se le puede reprochar es el tratamiento excesivamente explícito y algo crudo de los excesos de Schindler o Goeth (herr Comandant), ya que es posible crear esa sensación con una simple insinuación. Hay que aplaudir a la sobrecogedora música de John Williams, que acompaña el filme de una forma bien congeniada, dándole un mayor dramatismo al conjunto. Y también una buena nota a los tres actores principales. En su conjunto, la principal película de judíos. Sin duda alguna, la primitiva y más global. Todas las que han venido después no han sido más que repeticiones de alguna pequeña parte de esta película.
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