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Cine 100%



"Las obras de arte viven en medio de una soledad infinita, y a nada son menos accesibles como a la crítica. Sólo el amor alcanza a comprenderlas y hacerlas suyas: sólo él puede ser justo para con ellas" (R.M. Rilke)

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Disculpad las molestias. Espero que todos notemos la mejora. ¡Nos seguimos viendo allí!
22/09/2005 16:08 Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Cinderella Man

cinderella-man.jpgDirector: Ron Howard.
Guión: Cliff Hollingsworth y Akiva Goldsman.
Intérpretes: Rusell Crowe, Renée Zellweger, Paul Giamatti.
Música: Thomas Newman.
Género: Drama/Biopic. EE UU. 2005.
Puntuación: ****

Ron Howard ha logrado rodar algo más que una historia de boxeo entusiasmante. Tras los guantes de James J. Braddock se escondía la fuerza de un amor que le llevó a superar los límites de lo que parecía humanamente posible, lo que le ganó el apodo de “Cinderella Man”: el hombre Cenicienta.

Argumento
James J. Braddock (Rusell Crowe) es un boxeador que, al llegar el crack del 29, se ve obligado a colgar los guantes. Sumido en la pobreza trata de mantener a su familia con los pocos recursos que tiene al alcance. Debido a diversas circunstancias, James vuelve a boxear y, dando la sorpresa, luchará por el título mundial de pesos pesados. Todo ello con el apoyo y el amor que le brinda su esposa (Renée Zellweger).

¿Rumbo a los Oscar?
Opiniones las hay de todo tipo. Es cierto que en la taquilla no obtuvo el éxito deseado, pero la historia tiene todos los ingredientes para convertirse en la película aclamada de la todavía lejana ceremonia de los Oscar. Un director popular y afamado, buenas interpretaciones con actores de renombre, una historia de superación teñida de patriotismo y una bonita historia de amor.

Lo que tengo claro es que hacía tiempo que no me entusiasmaba tanto con una película en la que un deporte fuese protagonista. Cierto que se puede recriminar a Howard un desenlace algo previsible en la mayoría de los combates, pero la sorpresa no está siempre al final de estos. Es tal vez el último combate y su previsibilidad el gran fallo del director.

En cuanto a la historia, aunque se le puede echar en cara una leve falta de dramatismo en determinadas circunstancias, consigue mantener al espectador en tensión, relajado o con una lágrima colgando según lo requieran las circunstancias. Todo ello apoyado con una excelente interpretación de Rusell Crowe (ojo, porque huele a nominación para los Oscar), una correcta Renée Zellweger y un estupendo Paul Giamatti en su papel de entrenador.

La música de Thomas Newman es correcta –y buena en los combates- pero carece de cierta fuerza en los momentos más intimistas. Como principal fallo se puede decir que los créditos de comienzo suenan demasiado a Camino a la perdición, película musicada por este mismo compositor.

La fuerza del amor
Pero no todo es boxeo en esta historia. Es más, la historia de amor que se encierra en la película le da su auténtica esencia. O mejor habría que decir “las historias de amor”. Historia de amor esponsal, de amor paternal y de amor maternal. Ese amor queda acentuado por la pobreza en la que se ve sumida la familia Braddock debido a la Gran Depresión que sucedió al crack del 29 en Estados Unidos.

Han perdido todos sus bienes materiales y se ven obligados a luchar día a día por lograr un poco más de comida, un poco más de leche, luz y calor. A este respecto es realmente graciosa la respuesta que Crowe-Braddock da a un periodista en una rueda de prensa, antes del gran combate que le puede dar el campeonato mundial (Braddock: “Ahora sé por lo que lucho”. Periodista: “¿Y por qué lucha?”. Braddock: “Por leche”). Los periodistas no entienden esa respuesta, pero su mujer –que en ese momento está a su lado– no puede evitar esbozar una sonrisa.

El amor vence todas las barreras. Cuando Braddock no puede más en el ring, su mujer y sus hijos acuden a su mente: ha de llevarles algo a casa, y sólo lo conseguirá si sigue luchando y venciendo. Y esa fuerza –casi sobrenatural– le lleva a levantarse después de cada golpe, a pesar de que sus brazos ya no responden, a pesar de que sus costillas se encuentran machacadas.

Escena verdaderamente entrañable es aquella en la que Braddock, viendo la escasez de comida y cómo su hija pide un poco más de comida –cuando ya no queda nada–, le narra lo que ha soñado esa noche: estaba en el Ritz y repetía solomillo, patatas y helado, por lo que se encuentra lleno y no puede con su filete. “¿Tú me ayudarías, Rosie?” Le dice a su hija. Y entonces le sirve su filete a la niña.

Esta es la tónica general de una película que consigue emocionar en el plano humano (a pesar de que no faltan las enormes crisis familiares y los malos momentos) y entusiasmar en el plano deportivo. Un buen trabajo del director Ron Howard.
12/09/2005 16:39 Enlace permanente. Actuales No hay comentarios. Comentar.

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Million Dollar Baby

million-dollar-baby.jpgDirector: Clint Eastwood.
Guión: Paul Haggis (basado en el relato de F.X.Toole)
Intérpretes: Clint Eastwood, Hilary Swank, Morgan Freeman.
Música: Clint Eastwood.
Género: Drama. EE UU. 2004.
Puntuación: ****

Ganadora de 4 Oscar: Película, Director, Actriz (Hilary Swank), Actor secundario (Morgan Freeman).
Nominada a 3 Oscar: Guión adaptado, Actor (Clint Eastwood), Montaje.

Argumento
Frankie Dunn (Clint Eastwood) es un viejo entrenador de boxeador frustrado por su imposible relación con su hija (a la que no ve desde hace muchos años) y por sus continuos fracasos con los boxeadores. Pero un día aparece Maggie Fitzgerald (Hilary Swank), una mujer deseosa de ser entrenada para alcanzar el éxito en los rings. Frankie se niega al principio, pero acaba accediendo. Ve en ella la imagen de su hija y un rayo de esperanza para su vida solitaria. Pero un brusco giro en la historia hará que todo sea diferente.

Los lazos de sangre: la familia
Tanto el personaje de Frankie como el de Maggie, la boxeadora, se ven atormentados por las relaciones con sus familias. Frankie escribe cada semana a su hija, pero ella le devuelve las cartas sin ni siquiera abrirlas. Siente una culpa atroz que le lleva a una soledad desesperada. Maggie tiene una familia odiosa, de la que intenta huir con su afición al boxeo; la pérdida de su padre le supuso mucho sufrimiento, ya que ni su madre ni sus hermanos son la mitad de lo que aquél fue para ella. De esta manera, Frankie ve en Maggie una posible hija, y ella acaba viendo en él a un padre. Pero a la naturaleza no se le puede engañar: al final de la película, Maggie le hará ver a Frankie que realmente no son padre e hija.

En el desdichado personaje de Frankie se puede ver la enorme necesidad de familia en el ser humano. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que el hombre necesita que le quieran, y la familia es el único lugar en el que se quiere a la persona porque es de la familia, sin ningún motivo más: el amor más desinteresado que existe es el que se da en el marco familiar. Por eso, cuando a una persona le faltan las referencias familiares, cuando no le quiere su familia, sufre una desorientación tremenda. La familia es el lugar al que siempre se puede volver, donde nos recibirán con los brazos abiertos, como en la parábola del hijo pródigo.

Y aquí aparece un problema: ¿qué ocurre cuando la familia está rota? Que el ser humano se rompe. Y este es un tema de una rabiosa actualidad, en la que se plantean nuevos tipos de "familia", que no ven ésta como el núcleo al que siempre se puede volver -núcleo de amor-, sino como un capricho a la carta. Se trata de un grave error. Sin familia, falta el amor; sin amor, el hombre se convierte en un juguete; sin dignidad, se desemboca en situaciones como la que plantea el final de la película. Y aquí entramos en un punto polémico de la película: su ambigüa moralidad.

Moralidad en Million Dollar Baby
Se han oído muchas voces respecto a este punto. Está claro que Eastwood plantea el dilema de la eutanasia en esta película, pero la pregunta es si lo resuelve a favor o en contra de ésta, o incluso con cierta ambigüedad. Los que opinan que se trata de una apología de la eutanasia dicen que su profundo nihilismo y sus nulas salidas al conflicto de la eutanasia le sitúan como claro defensor de esa aberración. Eastwood se apresuró en su momento a decir que él no apoyaba la eutanasia, pero las imágenes no lo dejan muy claro. En cambio, los que piensan que el director habla de lo nefasto de la eutanasia ponen como argumentos su claridad al plantear el problema y los sufrimientos del protagonista ante tal decisión y su negativa entre la relación Frankie=héroe, sino más bien lo contrario. Ambas pueden parecer válidas, pero creo que depende del público.

El cine, normalmente, provoca una reacción pasiva del espectador: éste absorbe cuanto le transmiten. Pero, aún así, el espectador puede ser capaz de poner de su parte una reacción activa, de interiorización de lo que se le transmite. De esta forma, si nos limitamos a una reacción pasiva, la figura de Frankie queda justificada, así como su acción. Con lo cual, se acoge como bueno lo que ha realizado. La conclusión que se sacaría es que la eutanasia está justificada por la vía sentimental: "pobrecita, ¿qué otra cosa le queda que la muerte?". Pero, sin embargo, ante un espectador que ejerce una reacción activa, el enigma sufre de cierta ambigüedad, que puede ser acogida como negativa o bien como una forma de plantear, por contraste, la maldad de la eutanasia.

En cualquier caso, lo que queda claro es que Clint Eastwood siempre adolece de un nihilismo desolador en sus películas, en las que sus personajes no ven salidas a sus miserables vidas, siempre marcadas por acontecimientos traumáticos del pasado.

Valoración técnica
Hay muchos críticos que no han dudado de calificar esta película como la mejor de su director y la mejor del año 2004: una obra de arte, en su opinión. Es cierto que Eastwood lleva a cabo una realización cuidada, como se ve muy poco en el cine actual, pero en mi opinión no se trata de la mejor película del 2004, ni nos encontramos ante una obra de arte impecable. Sí, es buena, pero no es tanto como se han empeñado en decirnos. Aún así, no le quito mérito a su director, que hace un buen trabajo, tal vez herido por la polémica que ha hecho surgir, pero es que con esos planteamientos vitales parece buscarse la polémica. En fin, buena película, muy buenas interpretaciones de sus actores (aunque tal vez resulta excesivo el Oscar a Morgan Freeman) y una cuidada puesta en escena.

Charlie y la fábrica de chocolate

chocolate-factory.jpgT.o.: Charlie and the chocolate factory
Director: Tim Burton.
Guión: John August (basado en la novela de Roald Dahl).
Intérpretes: Johny Depp, Freddie Highmore, David Kelly.
Música: Danny Elfman.
Género: Fantasía. EE UU. 2005.
Puntuación: ****

Argumento
Charlie Bucket (Freddie Highmore) es el hijo de una familia muy pobre. Su gran sueño es una gigante fábrica de chocolate dirigida por el excéntrico Willy Wonka (Johny Depp) y mantenida en el mayor misterio. Y un día, éste decidirá reunir a cinco niños de todo el mundo y permitirles visitar la fábrica: los afortunados serán los que encuentren los cinco billetes dorados escondidos en cinco tabletas de chocolate Wonka. Charlie y otros cuatro niños se embarcarán en este deslumbrante viaje a través de la fábrica de chocolate más grande y fantástica que existe en la tierra.

Una sátira delirante
A través de su estilo estrafalario y fabuloso, Tim Burton adapta el libro de Roald Dahl con asombroso conocimiento de lo que se trae entre manos. El espíritu del escritor británico palpita tras las imágenes del director de cine americano. Aunque esta vez, Burton cambia su habitual estilo gótico por otro, digamos, mucho más barroco: plagado de asombrosos delirios visuales continuamente. Jardines hechos de caramelo y chocolate, enormes salas donde se bate la leche o se prueban nuevos sabores, extrañas máquinas y probetas donde se crean dulces revolucionarios, ardillas adiestradas pelando cacahuetes de forma autómata…

Pero el centro de la película no está en su casi circense pero magnífica puesta en escena, sino en lo que quiere transmitir. El director, recogiendo el guante del escritor del libro, ironiza sobre alguno de los efectos negativos en una mala educación de los hijos. Nos habla de cosas como la enorme influencia –mala, sin duda alguna– que el exceso de televisión y videojuegos tiene en los niños, la nefasta imagen del padre cumple-caprichos o la gula desenfrenada de comida, premios y, en definitiva, todo aquello que sea material y conlleve una especie de soporífero bienestar. Se nos presenta de esta manera a unos niños que realmente no lo son –así lo expresó Roald Dahl en una entrevista que le hicieron hace muchos años– , y que han perdido el encanto por las cosas asombrosas. Y en contraposición a esos niños está el protagonista: Charlie Bucket, un verdadero niño, ya que no se encuentra inundado de juguetes caros, el último boom en videoconsolas, premios, comida, caprichos… cosas materiales, en general; sino que ha sido educado en la austeridad y en el sacrificio por los demás.

Tim Burton siempre nos invita en sus películas a que pensemos –nosotros, los que nos decimos adultos– si somos como niños, si somos capaces de meter una chispa de fantasía en nuestro día a día, si somos personas que todavía disfrutan de los inagotables encantos que rodean nuestra vida o si, por el contrario, nos comportamos como viejos sin ilusión y sin capacidad de asombro. Porque esta película, aunque en su origen es un cuento para niños, está dirigida a los adultos, a cada uno de nosotros.

El valor de la familia
Encontramos todavía un aspecto más al ver esta película: el valor de la familia. El director aborda esta cuestión de un modo tierno, mediante la pobre familia Bucket. Los padres, los cuatro abuelos y Charlie viven en una casa enana con recursos casi inexistentes; pero eso no es obstáculo para su felicidad, basada en el amor mutuo y en la compresión del otro. De esta forma no nos encontraremos con continuas disputas o infelicidades porque falten camas para todos o porque se hace duro llegar a fin de mes. Al contrario, el ambiente verdaderamente familiar que reina en esa casa es todo lo que necesita Charlie y lo que le llevará, al final de la película, a declinar la posibilidad de una vida rodeada de facilidades materiales a cambio del amor de la familia. Y será esto lo que haga que Willy Wonka redescubra el valor de la familia y se reconcilie con su padre.

Creo que merece la pena felicitar a los dos genios que han hecho capaces de que veamos esta maravilla en las pantallas: gracias, señor Dahl; gracias, señor Burton.

Casablanca

casablanca.jpgDirector: Michael Curtiz.
Guión: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein y Howard Koch.
Intérpretes: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains.
Música: Max Steiner.
Género: Drama. EE UU. 1942.
Puntuación: *****

Ganadora de 3 Oscar: Película, Director, Guión.
Nominada a 5 Oscar: Actor (Humphrey Bogart), Actor Secundario (Claude Rains), Fotografía en blanco y negro, Montaje, Música.

Argumento
En plena Segunda Guerra Mundial, los franceses y demás europeos sometidos a la dominación nazi intentan huir hacia América. Para ello han de esperar en Casablanca, en el Marruecos francés, a conseguir un visado que les permita volar lejos de allí. Mientras dura la espera, el café de Rick Blaine (Humphrey Bogart) es un punto de encuentro común entre unos y otros (tanto alemanes y oficiales franceses como miembros de la resistencia europea). Pero todo conmociona al impasible Rick cuando llegan a su café Ilsa (Ingrid Bergman) y Victor Laszlo (Paul Henreid). Ella, un amor del pasado que prometió olvidar; él, el jefe de la resistencia. Vienen dispuestos a conseguir sus visados, pero un "problema" hace que el futuro de ambos quede en las manos de Rick. A la vez, el capitán Renault (Claude Rains - vendido al gobierno colaboracionista de Vichy) tratará de detener a Laszlo para complacer al Mayor Strasser, oficial alemán.

Valoración: el caparazón de los sentimientos
En esta obra maestra se podrían destacar unos cuantos temas, pero me parece que el que cobra mayor importancia es el mundo controvertido de los sentimientos del protagonista: Rick-Bogart. Al principio, observamos en él a un hombre cínico que "no se arriesga por nadie", dicho con sus propias palabras. ¿Cómo olvidar la famosa frase: "Si tuviese tiempo de pensar en ti, posiblemente te despreciaría"? Un hombre duro, impasible, que mantiene las distancias en todo y con todos. Pero algo hace que todo eso se tambalee y, definitivamente, se derrumba. Se trata de la llegada a Casablanca de Ilsa Lund-Ingrid Bergman, antiguo amor de Rick-Bogart durante su estancia en París, antes de la ocupación alemana. Ambos se amaban con locura, pero algo los separó "definitivamente". Volver a verse en la ciudad africana hace que ambos vuelvan a recordar aquel tiempo. Pero resulta haber un problema: Ilsa se encuentra casada con Laszlo. Ante la situación, explota todo el cinismo y la impasibilidad de Rick-Bogart y vemos que, como decía el capitán Renault: "en el fondo, Rick, eres un sentimental".

Todo esto puede dar lugar a una disquisición sobre la exteriorización de los sentimientos. Y creo que en la actualidad hay una especie de supra-valoración de éstos. Ciertamente se pueden encontrar razones en el "efecto péndulo": tras los años de la Ilustración y su racionalismo brutal, vino el Romanticismo exacerbado; tras ello una nueva fase en la que había que ocultar todo sentimiento, y ahora nuevamente una explosión de los sentimientos fuera de lo normal. Todos estamos más o menos hartos de esos programas de TV en los que los invitados o protagonistas llevan a cabo expresiones de sus sentimientos cercanas a lo burlesco y, sin duda alguna, realmente falsas. Creo que, en muchos casos, se debe a una mala educación de los sentimientos, sin tener en cuenta que éstos forman parte de un conjunto en el hombre: voluntad, inteligencia y sentimientos. Una educación integral supone una formación y preparación en todas estas facultades humanas. Cuando se da a los sentimientos las riendas de la vida (todos hemos visto u oído más de una vez el famoso lema de "déjate llevar por tus sentimientos") se puede llegar a graves problemas, porque los sentimientos son volubles y hoy dicen "sí", pero mañana puede que digan "no". Para discernir lo bueno de lo malo tenemos la inteligencia, y para hacer lo que debemos hacer (lo bueno), tenemos la voluntad. Los sentimientos a veces acompañan y a veces no. Pero no pueden ser quienes dirijan nuestra vida.

En la película se puede observar la lucha de Rick-Bogart, que parece ceder a sus sentimientos para escaparse con Ilsa, pero será su voluntad la que le haga mantenerse firme donde debe estar, una vez que ha logrado discernir su deber.

Para saber valorar y exteriorizar los sentimientos es necesario una formación que sea realmente integral, que abarque todas las facetas del hombre. Sólo así sabremos dar a cada cosa su importancia, sabremos discernir lo malo de lo bueno y, a pesar de las dificultades, nuestra voluntad será capaz de llevarnos por ese camino.

Valoración técnica
Lo que destaca por encima de todo son los estupendos diálogos y la trabajada personalidad de Rick-Bogart. Esta película ha logrado inmortalizar miles de frases y escenas: "Tócala otra vez, Sam", "Yo no me arriesgo por nadie", "Si tuviese tiempo de pensar en ti, posiblemente te despreciaría", "Creo que este es el comienzo de una bonita amistad" y un largo etcétera. Y en cuanto a Humphrey Bogart, esta película logra dar esa imagen de tipo duro que ya había despuntado en El Halcón Maltés y que más tarde se consolidaría en él con El Sueño Eterno y demás clásicos del cine negro. No en vano, de Bogart se dice que su última frase fue: "Nunca debí cambiar del scotch a los martinis". Una personalidad un tanto curiosa.

Sobre las escenas, ¿cómo no acordarse del momento, que -incluso sin ser francés- resulta tan emotivo, en el que la Marsellesa tapa a Die Wacht Am Rhein? ¿O el flashback en el que se ve felizmente paseando en un descapotable a Rick-Bogart con Ilsa por París?

Casablanca es un clásico y un mito inolvidable, que siempre mantendrá en nuestras retinas imágenes tan cercanas... tan lejanas. Al fin y al cabo, "siempre nos quedará París".

Entrevista a Tim Burton

Tim_Burton.jpgEntrevista publicada en El Cultural de El Mundo, 28 de julio de 2005, acerca de su gran proyecto de este verano: Charlie y la fábrica de chocolate.

- ¿Fue el cuento de Roald Dahl de 1964 una lectura de su niñez?
- La leí de niño, por supuesto. Me fascinó porque sentí que el cuento me hablaba como a un adulto. Y me entusiasmó leer la obra de un escritor al que no le daba miedo combinar emoción, humor y oscuridad, luz y tinieblas. Vio y comprendió la naturaleza extraña y subversiva de la infancia. Me sentí identificado, y ahora trato de hacer lo mismo en mis películas. No he visto la versión en cine de 1971 con Gene Wilder hasta haber acabado mi trabajo. No me pareció gran cosa y creo que hemos sido algo más fieles al libro.

- Con 13 millones de volúmenes vendidos en todo el mundo en 32 idiomas, se ha atrevido con su coguionista John Augustus a crear una biografía infantil del chocolatero Willy Wonka y de la tempestuosa relación con su padre, el dentista Wilbur Wonka, ausentes en el texto original y tomándose bastantes libertades.
- Ha sido posible gracias a la fiel depositaria del legado Dahl, su viuda Felicity, quien dejó todo el control en mis manos sin siquiera inmiscuirse. Sin ella, jamás habría sido posible. Ya habíamos colaborado anteriormente para James y el melocotón gigante y para mí, su reacción ha sido más importante. Más que la del estudio o el público. Sólo obtuve de ella apoyo incondicional.

-En la biografía no autorizada que escribió Ken Hanke en 1999, se describe al detalle la dificilísima relación que usted mantuvo con su padre, el deportista profesional Bill Burton, al que decepcionó con su elección artística. ¿Cuánto hay de personal en la película?
- Eeeeeerrrrrrr... supongo que le disgustó el hecho de que no me convirtiera en una estrella del deporte, pero francamente, aunque me gustaba no iba conmigo. Tampoco le anuncié "quiero ser director de cine", aunque ya hacía películas de niño. Leí a Roald Dahl más tarde como, al ser un niño de origen noruego que entró en los años 20 en un internado de élite inglés, la Repton Public School, se sintió horrorizado por el nivel de crueldad, brutalidad y tiranía existente. Su fascinación por el chocolate nació porque en las inmediaciones estaba la fábrica Cadbury y a veces invitaban a los escolares a probar nuevos productos. Pero en fin, yo siempre me sentí diferente a mis compañeros de estudios, y que no pertenecía ni a mi vecindad ni a mi país. Viví una infancia y adolescencia de recluso, dedicándome a dibujar y filmar. Este ha sido un factor más de identificación.

- Esta es una película para adultos, quizá demasiado oscura para un público infantil.
- He querido mantenerme fiel al espíritu de Dahl. No es una película simpática para los niños, sino irónica tanto hacia ellos como hacia los adultos. Sí es una película dirigida a los niños, pero no es endeble, complaciente ni empalagosa.

- La pobreza extrema de la vida de Charlie Bucket, el protagonista, y su familia evoca referencias a Charles Dickens. ¿Lo tuvo en mente?
- Absolutamente. Charlie es un niño pobre que adora a su familia y se viste como Sebastian Rice-Edwards en la película de John Boorman Esperanza y gloria. Pero hay también algo de Stanley Kubrick, Alfred Hitchcock y una clara referencia a La mosca. Y homenajes a varios programas infantiles televisivos de los años sesenta, un género completamente desaparecido.

- Ha elegido y "clonado" por centenares a un sólo actor, Deep Roy, que ya ha trabajado antes en El planeta de los simios y Big Fish. Él solito interpreta a los centenares de esclavizados Oompa Loompas, que operan la factoría chocolatera de Willy Wonka. ¿Es una elección estética o económica?
- Pese a medir 1,20 metros es un hombre perfecta y armónicamente construido, al contrario que en la primera película, en la que usaron a gente un poquito deforme. Lo que hemos hecho ha sido multiplicarle tanto con efectos CG como muñecos animatrónicos. E incluso, para evitar efectos especiales, aumentamos el diseño de sets para reducirle incluso un tercio más sin necesidad de pantallas azules. La idea me vino desde el principio, releyendo el libro. No tuve una razón real para hacerlo, seguí simplemente un sentimiento basado en la intuición. Ha sido más bien un deseo de experimentar.
(...)
- ¿Quién es Willy Wonka, en sus palabras?
- Es un recluso al estilo de Howard Hughes, también en posesión de una personalidad compulsiva-obsesiva. Y su aislada fábrica tiene algo de la mansión Xanadú del ciudadano Charles Foster Kane. Es un adulto que aún sigue siendo un niño y al que las niñas y mujeres le parecen algo repulsivas. Fabrica chocolate porque su padre, un dentista sofocante, jamás le permitió comerlo, de ahí su espectacular dentadura perfecta. Le hemos querido dar al personaje algo de hondura psicológica, alejada del tratamiento musical de Gene Wilder. Y el nombre de Willy Wonka fue para mí casi el mejor hallazgo. Roald Dahl lo tomó de un boomerang que diseñó su medio hermano Louis, que le bautizó skilly-wonka. Esto lo encontré en la correspondencia del escritor cuando un ciudadano norteamericano llamado Willy Wonka le escribió quejándose de haber utilizado su nombre. ¿No es una gran historia?

- Lo es. En su cuarta y penúltima colaboración antes de la próxima La novia cadáver, Johny Depp va casi más lejos que nunca. Eduardo Manostijeras, Ed Wood y el forense Ichabold Crane son grandes creaciones, pero dentro de las levitas y guantes de látex de su Wonka se comporta ante el espectador como un atleta ante un verdadero tour de force.
- Johny siempre logra soprenderme y trata de llegar lo más lejos posible, lo cual hace que el trabajo se más excitante y, a la vez, más fácil para mí. Le gusta disfrazarse y transformarse, hacer el loco y lucir el ridículo.

- Dentro de los elegantes trajes y bajo la chistera de Wonka, al hablar suena como Michael Jackson.
- Hizo un poco de todo. Está Jackson, pero también Truman Capote, Howard Huges y Anne Wintour, la directora del "Vogue" americano. Y muchos presentadores de programas infantiles de los 60, George Jessell, Charles Nelson Reilly y Wally Cox. Y en cuanto a los trajes... hay algo del circo del rock de los 60, una versión de la melenita de los Beatles y del guardarropa de Brian Jones, de los Rolling Stones.
(...)

Blade Runner

blade-runner.jpgDirector: Ridley Scott.
Guión: Hampton Fancher y David Peoples (basado en la novela de Philip K. Dick).
Intérpretes: Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young.
Música: Vangelis.
Género: Ciencia-ficción. EE UU. 1982.
Puntuación: ****

Nominada a 2 Oscar: Dirección artística, Efectos especiales.
Nominada a 1 Globo de Oro: Banda Sonora.
Diversos premios y nominaciones internacionales.

Argumento
Los Angeles: 2019. El hombre ha creado a los replicantes, criaturas más perfectas que los hombres, pero con una vida limitada a los 4 años desde su creación. Usa a estos replicantes como esclavos en las colonias del exterior del planeta. Pero cinco de ellos se escapan y Deckard (Harrison Ford), agente Blade Runner encargado de eliminar replicantes, será obligado a acabar con ellos. En este contexto, se darán distintas relaciones del protagonista con los replicantes y se abrirá un importante interrogante semi-filosófico.

Valoración: Existencialismo
Esta película consigue hacer una pregunta cuanto menos interesante. ¿Es el hombre una criatura como el replicante, que tras vivir unos pocos años -no nos engañemos, sean 80 ó 20, son pocos- moriremos y no habrá nada más? La frase que le dice un agente a Deckard resulta esclarecedora al respecto, cuando le habla de una replicante que morirá en breve, pues así está escrito en su organismo: "Lástima que ella no pueda vivir, pero ¿quién vive?". En la película se da la siguiente visión: "aprovecha tu vida, porque es muy corta y, cuando mueras, todo habrá terminado". En la escena en la que quedan enfrentados el 'creador' de los replicantes y uno de éstos queda más o menos planteada la tesis de la película mediante el reflejo de creador=Dios, replicante=hombre: el Creador, cruelmente, diseña sus criaturas y las deja vivir, las deja saborear lo bueno y lo malo... pero sólo por un poco de tiempo, luego mueren y nada queda de ellos. Desde luego, se trata de una tesis puramente existencialista, en mi opinión alejada de la realidad.

Aunque bien es cierto que consigue plantear el interrogante de si hay algo tras la muerte. Lo que queda claro al verlo es que esa opción que presenta la historia está llena de algo un tanto absurdo... tal vez una especie de irracionalismo vitalista cercano a Nietzsche; de hecho es fácil comparar 'la muerte de Dios' de la que hablaba el filósofo alemán con la muerte del creador de replicantes a manos del replicante Roy. De esa manera, cabe la posibilidad de abrazar la opción existencialista e irracionalista que plantea el film o bien pensar en lo absurdo que resulta tal posición y preguntarse: "¿hay algo realmente tras la muerte?". Sólo hay dos posibilidades: sí o no. Si fuese no, la situación es exactamente la misma que plantea la película: haz lo que te dé la gana, disfruta de lo poco que puedas vivir... pero, si realmente no se cree en algo más allá, todo carece de sentido. Si la respuesta es sí, entonces uno se da cuenta de que todo cobra un sentido; como decía Máximo en Gladiator: "lo que hacemos en esta vida, tiene su eco en la eternidad". Y es bien cierto.

Y también destacar el interesante monólogo del replicante Roy antes de su muerte, que resulta ser la postura que adopta alguien que vive esa visión existencialista: "He visto cosas que vosotros los hombres no creeríais. Atacar naves en fuego en el cinturón de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhauser. Todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir".

Valoración técnica
La historia está inmersa en un ambiente tremendamente sórdido que es capaz de subrayar esa intención tan existencialista que se esconde tras la cinta. La sordidez nos viene a decir: "mira qué horrible es este mundo, mira qué cruel es quien nos ha dejado aquí abandonados". Pero no hay que olvidar que esa sordidez viene por culpa del hombre, ya que es él quien hace perder al mundo su belleza (aunque también es él quien da un sentido a todo lo que nos rodea, no nos olvidemos de eso).

Como película de ciencia-ficción, cuenta con unos trabajados efectos especiales que, ciertamente, para lo que había en 1982, están muy logrados. No en vano, estuvieron a punto de lograr el Oscar en este apartado, que fue a parar a E.T.. Aunque es mejor no tener en cuenta algunas cosas, como los coches, que parecen más bien de papel-cartón...

En definitiva, buen trabajo de un Ridley Scott que poco después se vendería al comercialismo barato, aunque es bueno tener en cuenta cuál es la visión que se plantea del interrogante abierto por la película.

Ciudadano Kane

citizen_kane.jpgT.o.: Citizen Kane
Director: Orson Welles.
Guión: Orson Welles y Herman J.Mankiewicz.
Intérpretes: Orson Welles, Dorothy Comingore, Agnes Moorehead, Ruth Warrick.
Música: Bernard Herrmann.
Género: Drama/Biopic. EE UU. 1941.
Puntuación: *****

Ganadora de 1 Oscar: Guión original.
Nominada a 8 Oscar: Película, Director, Actor (Orson Welles), Fotografía en blanco y negro, Música, Montaje, Dirección artística en blanco y negro, Sonido.

Argumento
Charles Foster Kane, el hombre más rico que jamás pisó la faz de la tierra, ha muerto. Todos los periódicos se hacen eco de la noticia. Pero un grupo de periodistas se preguntan acerca de sus últimas palabras: "Rosebud". ¿Qué se esconde tras esa palabra? Un periodista se lanza a la búsqueda de información y habla con todos aquellos que le conocieron y estuvieron cerca de él. De esta manera, el espectador va descubriendo la verdadera identidad de Charles F. Kane, su vida, todo lo que le ocurrió y cuanto pensaba. Todo para intentar resolver el misterio de "Rosebud".

Valoración: "Rosebud"
Película que forma parte de los clásicos imprescindibles para entender un poco más la historia del celuloide. Tal vez el mayor logro de Welles sea precisamente la creación de dos mitos del cine: Kane y "Rosebud". Sobre Kane, es curiosa la comparación entre el creador y su criatura... realmente hecha a "imagen y semejanza" del primero. Y en cuanto a "Rosebud", es posiblemente el gran mito del cine. Pero creo que lo mejor no es toda la expectación creada en torno a ello, ni siquiera la magnífica forma de escarbar en la excéntrica vida de un hombre a través de una sola palabra. Lo mejor de ese mito es el profundo sentido que guarda y su influencia continua -aunque oculta- en las imágenes, en los hechos y en la vida de Kane.

No, no desvelaré el misterio: ¿Qué es Rosebud? No responderé a la pregunta que se hacen los periodistas al principio de la cinta: ¿será una mujer, un coche, un caballo? No a esa pregunta material, aunque sí responderé al sentido profundo que puede esconder esa palabra misteriosa.

Puede ser perfectamente interpretada como la infancia perdida. De ahí surgen todos los desórdenes afectivos de Kane: no tuvo infancia, porque fue arrancado del seno familiar -aunque con la egoísta, o tal vez desafortunada, aprobación materna-. Sí, el gran problema de Charles Foster Kane es que todas las personas que podían parecer importantes en su vida le abandonan: su primera y su segunda mujer, su gran amigo Jedediah Leland, e incluso el bueno de Bernstein. Solo. Kane se queda solo, porque en sus relaciones sólo busca sentirse amado, nunca amar. Y este gran fallo afectivo viene de una falta brutal de amor en la infancia: no tuvo madre ni padre que le amasen.

Otra posibilidad del sentido de "Rosebud" es: ¿qué hubiese sido de su vida sin esa fortuna? Es una posibilidad compatible con la anterior, aunque con menos sentido, ciertamente. En una segunda visión de la película, una vez visto cuál es el significado material de la extraña palabra, la profundización personal puede dar respuestas a todas las preguntas, sobre todo a ésta: ¿Qué es Rosebud?

Valoración técnica
Es absolutamente increíble el tratamiento de los planos de Welles. Cada toma es una pequeña obra de ingeniería, o tal vez una especie de cuadro con cada detalle pensado. Welles habla de los personajes en cada plano con picados, contrapicados, juegos y contrastes de luces sorprendentes, primeros planos... La película se convierte en una sinfonía de imágenes, más que una secuencia de éstas. Algunas escenas llenan la pantalla de personajes en distintos planos, como la escena en la que los padres de Kane firman su partida mientras se le ve por la ventana jugando con la nieve; o la escena en la que se descubre la relación entre Kane y Susan Alexander (la cantante), en la puerta de la casa de ésta, con su mujer y Gettys... En fin, son cosas que merece la pena descubrir por uno mismo uno y otra vez. Y, ¿cómo olvidarse de la magnífica interpretación de Orson Welles, rodeado de actores noveles?

Pues sí, damas y caballeros, una obra de arte para los anales del cine. Imprescindible.
27/07/2005 20:54 Enlace permanente. Clásicas No hay comentarios. Comentar.

Fresas salvajes

smultronstallet1.jpgT.o.: Smultronstället.
Director y guionista: Ingmar Bergman.
Intérpretes: Victor Sjöström, Bibi Andersson, Ingrid Thulin, Gunnar Björnstrand.
Música: Erik Nordgren.
Género: Drama. Suecia. 1957.
Puntuación: *****

Argumento
Un viejo doctor de medicina (Victor Sjöström) está a punto de ser nombrado Doctor Honoris Causa por la universidad que le formó. En su viaje a esa ciudad, acompañado de su nuera (Ingrid Thulin), recordará tiempos de su infancia y juventud: rememorará el rechazo de su prima (Bibi Andersson) en favor de su hermano, la crueldad de él para con su mujer y sus efectos, visitará a su madre -anciana de 96 años- y redescubrirá a su nuera. Y de esa curiosa manera, en esa introspección el viejo doctor descubre su egoísmo y su soledad vital, lo que le llevará a un cambio profundo.

Valoración: memoria, egoísmo, arrepentimiento
Magistral obra del sueco Bergman, en la que nos asesta un puñetazo frontal y sin rodeos. La película golpea directamente y sin remilgos de ninguna clase al espectador, y pretende de este una catarsis. Es decir, una purificación del que observa la historia del doctor Borg. De esa manera, el arrepentimiento de Borg intenta llevar al público a su reflexión: ¿y yo? ¿Soy también yo un redomado egoísta?

En esta película, los recuerdos y la memoria de todo lo acontecido a lo largo de la vida no tiene tanto un sentido de nostalgia, sino más bien la examinación de la culpa. ¿Fui cruel con los demás? El doctor Borg observa minuciosamente todos aquellos momentos que marcaron giros en su vida, y se da cuenta de que su egoísmo escondido tras una fachada de inexistente bondad le ha servido para aislarse de los demás en su soledad. Una soledad -como ya digo- egoísta. Pero Bergman pretende que, mediante el proceso de identificación con el personaje, el espectador se haga las mismas preguntas. Y el doctor Borg termina aprendiendo de sus errores felizmente y es capaz de arrepentirse de ello. Es ésta una virtud impagable: la capacidad de pedir perdón y arrepentirse. Y es en ese momento que el director pasa el testigo al público, todavía aturdido por el golpe recibido.

Valoración técnica
Y entrando en campos más "cinematográficos", cabe destacar, en primer lugar, la soberbia fotografía: juego de contrastes y de sombras, marcada por los flashbacks en los que el doctor recuerda su juventud, en los que todo encaja perfectamente, incluso ese mundo de sueños tétrico que atormenta al doctor. Y también es mencionable la soberbia interpretación del protagonista, con una expresividad cuasi perfecta -no en vano, Sjöström procedía de la escuela del cine mudo-.

Un perfecto 10 para Bergman: esta película es, sin duda alguna, uno de los grandes pilares del séptimo arte.
23/07/2005 13:57 Enlace permanente. Clásicas No hay comentarios. Comentar.

¡Qué verde era mi valle!

howgreen.jpgT.o.: How green was my valley!
Director: John Ford.
Guionista: Philip Dunne.
Intérpretes: Roddy McDowall, Walter Pidgeon, Maureen O'Hara, Donald Crisp, Sara Allgood.
Música: Alfred Newman.
Género: Drama. EE UU. 1941.
Puntuación: *****

Ganadora de 5 Oscar: Película, Director, Actor de reparto (Donald Crisp), Fotografía en blanco y negro, Dirección artística en blanco y negro. Nominada a 5 Oscar: Guión adaptado, Actriz de reparto (Sara Allgood), Música, Montaje, Sonido

Argumento
Los Morgan es una familia que vive tranquila en la Gales minera de principios de siglo. Los 6 hijos y la hija crecen felices y fuertes en un ambiente de cariño. Pero el paso del tiempo y la industrialización del valle en el que viven llevará a situaciones conflictivas y poco a poco, los hermanos irán abandonando el valle para retomar su vida en otros lugares lejanos. La historia está vista como un flashback del pequeño de los hermanos, Huw, en el momento de abandonar el valle como el último Morgan.

Valoración: la nostalgia
Es obvio el tema que esta película toca: la nostalgia ante el inevitable paso del tiempo y el recuerdo de los felices años que quedan atrás. Se trata de un tema muy recurrente en el arte, la literatura y el cine, pero no por eso menos interesante o profundo. Es más, se trata de un tema del que se pueden decir muchas cosas, pero sólo la vivencia personal es capaz de comprenderlo en toda su amplitud. Las palabras o imágenes que se nos presenten siempre se quedarán cortas, pero sí que podrán evocarnos momentos o sensaciones y transmitirnos sentimientos muy profundos.

Y es que, ante el paso del tiempo, caben unas pocas opciones. Y todo depende, curiosamente, de cómo afrontemos el final de todo ello, es decir, la muerte. No quiero comenzar una especie de disquisición tremendista o apocalíptica, pero muchas veces me pregunto: ¿por qué tanto miedo a hablar de lo único seguro que tenemos en esta vida? Pero aún así, estoy convencido de que muchos detendrán aquí su lectura. Tras esta pequeña aclaración continúo con el discurso. La primera de las maneras de afrontar la muerte es con la desesperación: "la muerte es el final de todo lo bueno que tengo y que puedo hacer". Esta idea lleva a la desesperación ante el inminente final y a un recuerdo atormentado de todos los buenos momentos que se han pasado. También puede llevar a un alocado "carpe diem" sin reflexión ni freno algunos. Como segunda opción de enfrentarse a la muerte está, sencillamente, el no preguntarse por ello y apartar de la vista todo lo que recuerde o huela a muerte, empezando por "energúmenos" que me recuerdan que he de morir al comentar una película. En fin, ni que decir tiene que esta solución es un tanto absurda... Pero creo que existe otra forma distinta de afrontar la muerte: viéndola simplemente como el paso a otro estado, generalmente a mejor, aunque eso dependerá de nosotros.

¿Qué tiene todo esto que ver con la película y el paso del tiempo? Mucho. Ante esta última manera de enfrentarse a la muerte, los recuerdos son imágenes entrañables que nos pueden hacer soltar alguna lágrima, ciertamente, pero será de alegría. Mucho más aún si durante nuestra vida hemos dedicado todas nuestras fuerzas a hacer felices a los demás. Y en esta forma tan maravillosa de afrontar el fin de nuestra vida en la tierra no cabrán los buenos recuerdos que nos torturen.

¿"Todo tiempo pasado nos parece mejor"? Es una pregunta que ha de hacerse uno mismo. Pero ya digo que es muy curioso lo importante que es nuestra visión de futuro a la hora de juzgar nuestro pasado. Muy curioso...

Valoración técnica
Y ya concretando un poco más sobre la película, su historia y sus personajes, me gustaría recalcar a estos últimos. John Ford es único en la creación de personajes y su excelente caracterización en apenas unas pinceladas. Muy pocos directores de cines han sido capaces de dar a sus personajes esa fuerza. Pero no se trata sólo de los personajes principales. En esta película, todos los componentes de la familia Morgan quedan bien dibujados, así como el reverendo Gruffyd o el gracioso Dai-Bando.

En esta película, además, Ford trata de plasmar la transformación de la vida en los antes tranquilos valles galeses. Más tarde, en El hombre tranquilo, volverá al reflejo de la que nos parece ahora la ancestral vida rural. Pero aquí intenta captar, sobre todo, el brutal cambio que afecta tanto a economía como a los individuos, uno por uno. Y todo ello desde la inocente visión de un niño que poco a poco se convierte en un hombre: el pequeño de los Morgan, Huw.

Por último, me gustaría destacar la impresionante capacidad del director para alternar el drama con la comedia. Escenas de un humor desbordante dan paso segundos después a trágicos sucesos. Uno se encuentra riendo y llorando casi al mismo tiempo. Sólo un genio sería capaz de hacer esto. Y John Ford lo hace.
16/07/2005 19:46 Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


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